martes, 17 de mayo de 2011

El fracaso del PLD. 1ra. Parte

Por Bernardo Candelier
El fracaso del Partido de la Liberación Dominicana como proyecto político consistió en el error del Prof. Bosch en declararse, desde la fundación del partido, sólo Marxista y no Marxista-Leninista. Esa limitación hizo que los dirigentes y las bases del PLD abordaran el marxismo desde una óptica puramente romántica, superficial, y no acorde con las luchas que libraban los otros dirigentes y partidos políticos de izquierda en América Latina, y particularmente en la República Dominicana, donde la izquierda sí libraba una lucha sin cuartel contra un Balaguerismo agresivo y despiadado.
 Bosch jugó un papel muy tibio. Romántico, en una época donde los partidos comunistas - si Bosch era Marxista debía considerarse por defecto Comunista - estaban en las calles reclamando, con todo su derecho, mayores libertades políticas, mejores condiciones de vida, y lo que considero  más simbólico en la lucha contra el Balaguerismo : la lucha por un mayor presupuesto para la UASD.
 En las décadas de los sesenta-setenta,  cabe destacar la lucha que libraron los partidos de izquierda, como el  PCD,  el  Pacoredo, la Línea Roja del 14 de Junio -1J4-, Voz Proletaria, que , unida a la Línea Roja, formarían después el PTD en el 1980,  el Partido Socialista Popular, el Partido Comunista del Trabajo, y  el MPD, obviamente. También  el PRD, partido de centro izquierda que, al igual que la izquierda, libraba una encarnizada lucha contra el Balaguerismo, y, al igual que los partidos de izquierda, libraba su lucha en diferentes frentes de masas. Éste partido le daría el golpe de gracia al Balaguerismo, ganando las elecciones del 1978, Con Antonio Guzmán como candidato a la presidencia. No podemos olvidar tampoco la Uniôn Patriôtica Anti-imperialista - UPA - que representaba el brazo legal de la Linea Roja en la década del 70.
En la lucha contra el Balaguerismo caerían abatidos muchos jóvenes que sí estaban identificados como Marxistas Leninistas, y que enarbolaban con orgullo esa bandera - M-L - en su lucha cotidiana contra la opresión y el Neotrujillismo, representado por Balaguer . Bosch cometía entonces el error de distanciarse de esa izquierda revolucionaria y extremista – desde su punto de vista - que sacrificaba sus jóvenes… jóvenes que deberían estar en las aulas, no como entes provocadores, sino  como estudiantes, leyendo  la historia, o en un partido de vanguardia como el PLD,  avanzando desde una perspectiva más académica, la causa del Marxismo. Es por eso que Bosch no permite que su partido mantenga una presencia activa en la universidad, ni en los liceos del país a través de un  grupo estudiantil, como era el caso de los demás grupos de izquierda y del mismo PRD, que disponían de sus grupos estudiantiles:  Felabel, Feflas, FRAGUA, UER, el FREN, FUSD, la Juventud Comunista -JC-, la UNER, Etc. Etc. en los liceos del país y en la UASD. Si mal no recuerdo, del FRAGUA y de La UER, nació la UNER, que era  el grupo estudiantil del Catorce de Junio, y luego del PTD.
Es precisamente ese evangelismo político, esa tranquilidad con que el PLD realizaba sus actividades políticas, esa ausencia de agitación temeraria en el PLD, muy diferente de los partidos políticos de izquierda de la época, que seduce a ciertos jóvenes a entrar, un poco curiosos, a la estructura que meticulosamente desarrollaba el viejo roble de la literatura  dominicana, y uno de los mejores cuentistas que ha dado la historia de la humanidad. Entrando al PLD, los jóvenes, muchos de los cuales venían de los partidos comunistas, tenían la impresión de alejarse  del dogmatismo y el culto a la personalidad que esos  partidos  y sus líderes profesaban a algunos partidos comunistas y líderes internacionales. En esa época, el movimiento comunista internacional estaba muy dividido, y esa división se reflejaba en los partidos comunistas de la patria de Duarte, Manolo, Caamaño y Luperón, pero también de otros héroes y mártires que dieron sus vidas por la democracia y la justicia socia, como sagrario Díaz, Orlando Martínez, Etc, Etc.
Aunque los partidos de izquierda jugaban un papel protagónico en la lucha contra el balaguerismo, esa lucha no se traducía en simpatía en la población -hacia esos partidos-, y esa simpatía o apoyo sólo se reflejaba en algunos sectores obreros y estudiantiles, o para ser más preciso, entre los sectores más documentados, representados por los intelectuales de la pequeña burguesía y líderes sindicales. En el caso del PLD, Bosch iba más allá, pero buscando un sector más acomodado de la pequeña burguesía no tan radical en su concepción de ver lo que podría representar un partido de vanguardia, al menos en ese segmento histórico que arropa los doce años de barbarie balaguerista, o en esa etapa del PLD en que Bosch estaba más preocupado en la organización del partido y en la educación de sus miembros.
Los que vivimos la época de Balaguer sabemos que las macanas y los tiros volaban bajito, y sabemos también que ser joven, para el régimen, era sinónimo de ser comunista. Vivíamos en el miedo, en una sosobra constante, en una inseguridad vivida cotidianamente, provocada por la policía política y anticomunista del régimen. Ante esa violencia, la izquierda respondía con violencia, expresada  a través de mobilizaciones, huelgas y piquetes a instituciones que simbolizaban el poder transnacional e imperialista como por ejemplo la Falconbrige y la embajada norteamericana entre otras instituciones. Era la época del sálvece quien pueda, después de una manifestación estudiantíl, de un piquete, o una huelga, o de cualquier signo de protesta, la más pacífica que esta fuera.
La izquierda y el PRD sabían en lo que estaban. Sabían que al régimen Balaguerista había que atacarlo por todos los frentes, sabían que había que meterle presión, y que sus reclamos eran más que justos, en un país que,  la más mínima protesta, servía como pretexto al régimen para militarizar las calles y los pueblos y, al mínimo gesto de un ciudadano común, darle macana, y en el peor de los casos, un par de tiros.
Esa era la realidad que vivía la República Dominicana en la época oscura del Balaguerismo, donde reinaban los corruptos, los cascos negros, la policía en general, y los famosos calieses, que mucho daño hicieron a la sociedad dominicana y en particular a los jóvenes, muchos de los cuales fueron encarcelados y golpeados injustamente, cuando no desaparecidos.
Mientras todo eso ocurría, Bosch, que había dejado el PRD, y que acababa de fundar el PLD, establecía contactos con sectores intelectuales claves en cada provincia del país, para de esa manera darle credibilidad a su proyecto y de esa forma distanciarse de los otros partidos que por lo tanto eran, al igual que él, marxistas. En Moca, de donde vengo,  consigue dos aliados de talla: los Dres. Bruno Rosario Candelier, y Don Julio Jaime Julia figuras más que emblemáticas de la intelectualidad mocana. El profesor, más que un partido Marxista, construía, sin proponérselo, una nido de pequeños burgueses que, con el tiempo, harían lo contrario de lo que él soño: un país libre y próspero, pero próspero desde una óptica social, revolucionaria, y socialista.
Bernardo Candelier.

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